Pasados los 60 años, el cribado no se limita a una lista estandarizada de análisis biológicos. La estratificación del riesgo individual condiciona la elección de los exámenes, su frecuencia y su interpretación. Recomendamos distinguir entre los exámenes sistemáticos, propuestos a toda la población, y las exploraciones específicas que solo un perfil clínico preciso justifica.
Mi Bilan Prevención entre 60 y 65 años: un dispositivo aún subutilizado
El dispositivo Mi Bilan Prevención, implementado por el ministerio de Salud, se dirige específicamente al grupo de 60-65 años. La consulta dura de 30 a 45 minutos, sin pago por adelantado, y abarca un espectro mucho más amplio que un análisis de sangre clásico.
Un aut Cuestionario previo aborda la actividad física, la salud mental, las conductas de riesgo, el entorno de vida y las dificultades que podrían requerir atención. Este aspecto conductual es la verdadera novedad: permite identificar fragilidades que ni una glucemia ni un electrocardiograma revelan.
El profesional de salud establece luego un plan personalizado de prevención. Verifica el estado de vacunación, orienta hacia los cribados organizados y ajusta las recomendaciones según los antecedentes. Observamos que esta cita sigue siendo poco conocida, aunque constituye el punto de entrada más estructurado para organizar un seguimiento coherente. Encontrará información médica en Medic Com que detalla el recorrido de prevención después de los 60 años.

Bilan cardiovascular después de los 60 años: más allá del simple control de la presión arterial
La medición de la presión arterial sigue siendo el gesto básico, pero no es suficiente para evaluar el riesgo cardiovascular global. Recomendamos un bilan lipídico completo combinado con una glucemia en ayunas, realizado al menos cada tres años en un paciente sin factores de riesgo conocidos.
El electrocardiograma en reposo detecta anomalías del ritmo o de la conducción que el paciente no siente. En los mayores que presentan un soplo cardíaco, disnea de esfuerzo o antecedentes familiares, la ecocardiografía transthorácica proporciona datos funcionales sobre las válvulas y la fracción de eyección.
Un punto técnico a menudo descuidado: la evaluación de la rigidez arterial. El índice de presión sistólica tobillo-brazo permite detectar una arterioapatía periférica silenciosa, frecuente en este grupo de edad. Este examen no invasivo se realiza en el consultorio del médico de cabecera o del cardiólogo.
Frecuencia y arbitraje clínico
Un paciente diabético, fumador o hipertenso no sigue el mismo calendario que un mayor sin antecedentes. El médico de cabecera sigue siendo el eje de la estratificación del riesgo, adaptando la periodicidad de los exámenes al perfil de cada paciente en lugar de aplicar un esquema uniforme.
Cribados de cáncer después de los 60 años: lo que cubre el programa organizado y lo que no cubre
El cribado organizado del cáncer colorrectal se basa en la prueba inmunológica fecal, propuesta cada dos años entre los 50 y 74 años. Su sensibilidad para detectar un cáncer es alta, pero disminuye para los adenomas avanzados. En caso de resultado positivo o de antecedentes familiares de primer grado, la colonoscopia sigue siendo el examen de referencia.
En la mujer, la mamografía bilateral en el marco del programa nacional se propone cada dos años hasta los 74 años. Después de esta edad, el cribado ya no es sistemático, lo que no significa que se vuelva inútil: la decisión de continuar depende de la esperanza de vida estimada y de las comorbilidades.
- Cáncer de próstata: la dosificación del PSA no se recomienda como cribado sistemático por la Alta Autoridad de Salud. Se discute caso por caso, tras una información clara sobre los riesgos de sobrediagnóstico y sobreratamiento.
- Cáncer de pulmón: no existe ningún programa de cribado organizado en Francia hasta la fecha. Se puede considerar una tomografía computarizada de baja dosis en grandes fumadores o exfumadores, bajo consejo especializado.
- Cáncer de piel: un examen dermatológico anual es pertinente para los fototipos claros, los pacientes con un número elevado de nevos o antecedentes de quemaduras solares severas.
Vacunación del mayor: las evoluciones recientes a conocer
El calendario de vacunación después de los 60 años no se limita al refuerzo dTP (difteria-tétanos-poliomielitis) cada diez años. La vacunación antigripal anual sigue siendo recomendada, cubierta al 100% por la Seguridad Social para las personas de 65 años o más.
En cuanto al neumococo, la estrategia ha evolucionado recientemente. La Alta Autoridad de Salud recomienda ahora el uso preferente de la vacuna CAPVAXIVE para adultos en riesgo y personas mayores de 65 años o más. Esta modificación debe ser verificada durante el Bilan Prevención para actualizar el estado de vacunación.
El herpes zóster representa un riesgo creciente con la edad. La vacuna recombinante (Shingrix) se recomienda a partir de los 65 años, incluso en pacientes inmunodeprimidos. Se administra en dos dosis separadas por dos meses.

Prevención de caídas y bilan sensorial: exámenes demasiado a menudo pospuestos
La Alta Autoridad de Salud ha publicado recomendaciones específicas sobre la prevención de caídas en personas mayores que viven en casa. La evaluación se basa en varios ejes complementarios:
- Control oftalmológico con medición de la agudeza visual, del campo visual y cribado de glaucoma y degeneración macular relacionada con la edad (DMAE). Un examen cada uno o dos años es pertinente.
- Audiograma tonal y vocal para detectar una presbiacusia, cuya atención temprana mediante audífonos reduce el riesgo de declive cognitivo.
- Evaluación del equilibrio y la marcha (test del Timed Up and Go, apoyo unipodal), realizable en consulta de medicina general.
- Osteodensitometría (DXA) recomendada en mujeres posmenopáusicas con factores de riesgo de fractura, y a discutir en hombres después de los 70 años en presencia de factores identificados.
Un déficit sensorial no corregido multiplica el riesgo de caída y de aislamiento social. La asociación de un bilan visual, auditivo y postural forma un tríptico de prevención a menudo más rentable que una imagen costosa prescrita sin indicación precisa.
La prevención después de los 60 años gana en eficacia cuando se apoya en una evaluación global en lugar de en exámenes aislados. El dispositivo Mi Bilan Prevención ofrece un marco estructurado, pero es la relación continua con el médico de cabecera la que permite adaptar el recorrido de atención a las realidades clínicas de cada paciente.



